Origen de Madrid

Aunque se cree que podía existir un Madrid en la época romana, lo cierto es que aún no está claro con exactitud, por ello, debemos remontarnos hasta el año 852, cuando el sucesor de Abderramán II, Muhammad I, decidió construir una fortaleza a los pies del río Manzanares. En los escritos árabes se puede contemplar como a esta estructura se la llama Mayrit (Magerit). 

La zona donde está actualmente ubicado el Palacio Real fue la elegida para llevar a cabo la construcción. El objetivo principal era tener vigilados todos los pasos que existían en la Sierra de Guadarrama, aunque también se utilizó como lugar de partida para diferentes ejércitos que luchaban contra los reinos cristianos de la parte norte de la península. 

Fue en torno a este recinto donde prosperó y se construyó la villa de Madrid. Fue afectada directamente por las medidas repobladoras que impusieron los distintos monarcas para volver a poblar la península. 

Los comienzos de la capital 

Hasta el año 1561, esta ciudad no empezaría a cobrar la importancia con la que goza en la actualidad. La superficie urbana era cada vez más grande, llegando a triplicar la población en poco más de 50 años. Fue entonces cuando empezó a subir el precio de la comida, debido a la imposibilidad de abastecer a toda la población, creando así el descontento entre sus habitantes. 

Poco tiempo más tarde, se empezaron a crear organismos dedicados a temas políticos y administrativos, haciendo que se convirtiera en uno de los focos más importantes en la vida literaria española, atrayendo a miles de personas de los países vecinos. 

Durante la Guerra de Sucesión, Madrid se vio fuertemente involucrada. Por aquel entonces, era fiel al apellido Borbón. A modo de recompensa, los distintos monarcas hicieron notables mejoras en toda la zona urbanística, haciendo así que mejorase la calidad de vida de sus habitantes. 

El Palacio Real tal y como lo conocemos actualmente, empezó a construirse en 1737, cuando Felipe V reinaba. El principal motivo es que el Alcázar se incendió y debía ser sustituido, aprovechando así para sanear la ciudad y, debido a la popularidad que había adquirido en todo el país, embellecerla. Para ello se instaló alumbrado público y se puso vigilancia nocturna. 

Sin embargo, las guerras napoleónicas hicieron que el constante desarrollo al que la ciudad se veía afectada se detuviese, no pudiendo recuperarse hasta finales del siglo XIX. 

Ya en el siglo XX, el incremento demográfico, la industrialización y la inmigración hicieron aparecer, en pocos años, una gran cantidad de empresas dedicadas a la industria, haciendo así que miles de personas se adaptasen a la vida en la gran ciudad. 

No fue hasta que acabó la II Guerra Mundial que se empezó a modernizar. Diferentes empresas se hicieron hueco, destacando las industrias farmacéuticas y las dedicadas a la electromecánica. 

En la actualidad, Madrid tiene más de tres millones de habitantes y se espera alcanzar los cuatro durante los próximos años. En cuanto a importancia, es una de las capitales que más destacan en toda Europa.

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